HAITÍ EN EL CORAZÓN
La Asociación Pangea-Solidaridad de Málaga inicia su campaña de ayuda a Haití.
La naturaleza, siguiendo sus extrañas leyes, de vez en cuando se encanalla con los más débiles. Ahora le ha tocado a aquella zona, maldita ya para los siglos. Las imágenes de horror, muerte y destrucción llegadas desde allí nos gritan las calamidades que los supervivientes contemplan horrorizados y de las que huyen sin destino. Sus voces, sus miradas y su hambre nos piden ayuda. El mundo entero se ha estremecido ante la impotencia de aquellos inocentes ciudadanos. El terremoto ha servido para mover también conciencias, y de todas partes surgen iniciativas encaminadas a sacar a aquel pueblo del desastre sufrido Es el momento de la solidaridad.Pangea-Solidaridad tiene que estar también con Haití. Como lo estuvo en sus raíces con Ruanda y más tarde en Centroamérica cuando el huracán Mich destruyó El Salvador, y más tarde la campaña a favor de las víctimas de la guerra de Irak así como tras el tsunami de Indonesia que asoló pueblos enteros. Recuerden también las actuaciones de atención sanitaria llevadas a cabo en Camerún, Honduras y el Sáhara. Porque Pangea-Solidaridad nació con esa vocación de ayuda al tercer mundo y en los estatutos, entre sus fines, destaca “ayudar a los pueblos que sufren calamidades en las catástrofes y estar con los más débiles”. Pangea-Solidaridad ha reflexionado sobre esta nueva catástrofe y, como siempre, ha decidido que tiene una misión que cumplir en Haití.
Por eso, nos dirigimos a todos los socios y a los ciudadanos para que, comprometidos con la ayuda solidaria, puedan encauzar su colaboración a través de Pangea, con la seguridad de que su destino final será un proyecto concreto, realizable, asumible, unido a otros muchos, que pueda resolver algún problema de los innumerables que sufren ahora los haitianos. Junto a las inmensas ayudas de EE.UU. y de la ONU y la UE, de todos los países y grandes ONG´s, la aportación de Pangea servirá también para la reconstrucción de aquel pueblo destruido. La ayuda inmediata y urgente ya está llegando. La emergencia parece que se está organizando, a pesar de las dificultades logísticas propias de una catástrofe. Pero, ¿y después? La tarea es larga, necesita tiempo. Además de las infraestructuras, hay que construir viviendas y hospitales, crear escuelas, talleres ocupacionales, centros de formación, casas de acogida, orfanatos, etc. Haití tiene que “hacerse de nuevo”. Pero no es sólo la destrucción física la que hay que reconstruir. Lo importante, lo más importante es rehacer a la población, la atención a aquellos seres desvalidos, lanzados al infierno de la nada. La reconstrucción moral de un pueblo. Y ahí quiere estar también Pangea-Solidaridad.
Recordamos a todos los malagueños que Pangea-Solidaridad tiene abierta una cuenta corriente, exclusivamente dedicada a Cooperación Internacional, con el número 2103-2034-21-0030003333, donde pueden ingresar su donativo en cualquier oficina de Unicaja.
Ya se han iniciado los contactos necesarios para acoger un proyecto y comprometerse en él, bien en solitario o bien en colaboración con otra institución. Quizás de atención sanitaria, tal vez una misión educativa. Todos los cooperantes tendrán noticia cumplida de cual será el proyecto elegido, cual será su importe total, qué cantidad ha sido obtenida por su ayuda y quienes lo ejecutarán. Haití, un pueblo hasta ahora olvidado, ha necesitado de esta catástrofe para hacer saber al mundo que no podía seguir viviendo así. Y le ha puesto precio: el sacrificio de más de doscientas mil víctimas inocentes, sobre las que tenemos que construir el nuevo Haití. Un pueblo nuevo: seres humanos con esperanzas y ganas de vivir.
