Corría el año 1994 cuando desde Ruanda llegaron a nuestros hogares las crudas y tristes imágenes del Genocidio de Ruanda.

Braulio Muriel, nacido en Cabra (Córdoba), tras ver en su televisor tanto dolor, decidió hacer algo para mitigar en lo posible esa tragedia con nombre propio. Así, con la intención de canalizar la solidaridad del pueblo malagueño, Braulio creó la “Plataforma por Ruanda”

La respuesta a la iniciativa de la plataforma fue demoledora: se recaudaron sólo en el primer día más de 10 millones de pesetas (60.000 euros). En 1994, el precio de una vacuna anticolérica era de mil pesetas (seis euros). Con el slogan “1000 pesetas, una vida”, La Plataforma por Ruanda comenzó a movilizar a la ciudadanía malagueña, cuya respuesta masiva dejó patente una vez más la condición de pueblo solidario de nuestra ciudad. Un mes después de la puesta en marcha de la plataforma, se fletaba el tercero de los cinco aviones que, llenos de alimentos, medicinas y vehículos, fueron finalmente enviados a Ruanda: la campaña fue un éxito.

En noviembre de ese mismo 1994, Braulio Muriel, coordinador de la plataforma por Ruanda, impulsa entre los demás promotores de la plataforma la creación de la asociación Pangea. Nace en málaga con carácter nacional para la solidaridad ciudadana.

El objetivo de Pangea será estimular y encauzar la solidaridad ciudadana, tanto a nivel individual como institucional y empresarial; recabando aportaciones económicas, materiales o promoviendo trabajo cooperativo para acudir con ayuda urgente a las poblaciones afectadas en cualquier lugar del mundo por emergencias graves ocurridas por catástrofes naturales, hambrunas o epidemias, sin discriminación alguna, política, racial o religiosa. El “cuarto mundo” (personas desprotegidas y ancianos), la infancia y la mujer serán también tres pilares fundamentales para la labor de la asociación.

Una de las primeras iniciativas de Pangea y Braulio es la constitución del Banco de Alimentos de Málaga (BAM) que consigue recoger hasta 100.000 kg anuales de comida que reparte entre las familias más desfavorecidas de Málaga. Partidos de baloncesto benéficos o campañas navideñas de recogida de dulces movilizan nuevamente al pueblo solidario de Málaga y ayudan a mitigar el hambre entre los sectores más precarios de la ciudadanía.

Una de las acciones más entrañables y nostálgicas del banco de alimentos sin lugar a dudas es representada por el envío de dulces navideños y legumbres, entre otros productos no perecederos, que de 1996 a 1999 hace Pangea a los llamados “Niños de la Guerra”; enviados a Rusia durante la guerra civil y que gracias a Pangea, mantenían contacto con su tierra natal. 170 eran los kg que se enviaban en un complicado viaje no exento de peligro para la mercancía. Palabras como las de Alberto Fernández, presidente de la Sociedad Moscovita de Españoles, dejan patente lo que suponía para estos “niños” recibir esta mercancía: “La Guerra Civil nos robó nuestra infancia, la II Guerra Mundial, nuestra adolescencia; hoy, la transición del país con sus brutales crisis económicas nos está dejando sin lo último que nos queda: nuestra ancianidad merecida tras 45 años de duro trabajo”

El huracán Mitch fue uno de los ciclones tropicales más poderosos y mortales que se han visto en la era moderna, teniendo una velocidad máxima de vientos sostenidos de 290 km/h. Mitch pasó por América Central del 22 de octubre al 5 de noviembre en la temporada de huracanes en el Atlántico de 1998. También causó miles de millones de dólares en pérdidas materiales. Al conocer esta terrible catástrofe, Pangea nuevamente pone en marcha su maquinaria solidaria y, a través del Banco de Alimentos hace un llamamiento a los malagueños para recoger mantas, medicinas, alimentos y fondos. Se envían en barco dos contenedores a Costa Rica que suponen un total de 14.000 kg de comida, medicamentos y miles de mantas. La guerra de Yugoslavia y Kosovo vuelven a movilizar a Braulio y Pangea que de una vez más y junto al Movimiento por la paz, el desarme y la libertad (MPDL), responden a otra emergencia humanitaria con la “Plataforma malagueña de ayuda a Kosovo”. En 2003, se envía ayuda humanitaria al pueblo de Cuba, canalizándola a través del Hospital Universitario Calixto García Iñiguez. Material sanitario, material escolar, alimentos infantiles,ordenadores y medicamentos forman parte de esta ayuda.

“Todas las tierras en su diversidad son una, y todos los hombres son vecinos y hermanos”

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